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El Banco Hipotecario establece su objetivo y lo enfoca principalmente a los sectores productivos del país, en particular a aquellas actividades económicas que presentan un potencial tanto en crecimiento productivo, como en la generación de empleo, bajo la filosofía de atención integral de las PYMES, el Banco ha establecido una nueva misión y visión.

 

 

Somos el Banco de los Salvadoreños comprometido con los sectores  productivos, especialmente  con las PYMES, contribuyendo al crecimiento y  desarrollo del país.

Ser el Banco líder en la prestación de servicios  financieros integrales a las PYMES, para contribuir al desarrollo económico y social de El Salvador.

Integridad

Compromiso Institucional

Excelencia

 

  • Un salvadoreño que no sólo comprende las necesidades de otro salvadoreño, sino que le brinda soluciones;
  • Un salvadoreño que le enseña a    otro salvadoreño a generar riqueza;
  • Un salvadoreño que acoge como socio o aliado a otro salvadoreño;
  • Un salvadoreño que asesora, apoya y confía en las finanzas de otro salvadoreño;
  • Un salvadoreño que le enseña a otro salvadoreño, que la productividad y los valores caminan de la mano;
  • Un salvadoreño que estimula e incentiva a otro salvadoreño para alejarse de la mediocridad;
  • Un salvadoreño que explica a otro salvadoreño, que la disciplina financiera es vital en los negocios;
  • Un salvadoreño que le enseña a otro salvadoreño, que no se combate la usura con usura;
  • Un salvadoreño que no le asusta la informalidad de otro salvadoreño para medir su riesgo y apoyarle con créditos oportunos y a su medida;
  • Un salvadoreño que prioritariamente analiza el flujo de recursos de otro salvadoreño para el otorgamiento del crédito;
  • Un salvadoreño muy convencido que el futuro económico de El Salvador descansa en la PYME;
  • Un salvadoreño comprometido e identificado con la economía real de El Salvador.

 

En 1867, el progreso económico del país habia hecho madurar las condiciones para instalar un Banco en El Salvador, como reflejo de la expansión del comercio con otras naciones, lo que llevo a diversos grupos a hacer planteamientos para formarlo. Las autoridades ya vislumbraman que la falta de un Banco, no favorecía las condiciones para estimular con mayor fuerza la producción de los diferentes rubros de la economía, y ampliar la insercción del pais al comercio mundial, estaban concientes que era necesaria e ineludible la creación de un sistema moneario confiable y de base amplia, que incentivara la monetización de la economia salvadoreña, considerada necesaria para salir de una economía de subsistencia y al mismo tiempo, facilitar una rápida expansión del modelo Agro-exportador, que se fincaba fundamentalmente en la producción de añil, el cual aportaba el 68 por ciento de las exportaciones, aunque la caficultura crecía con fuerza, ya que representaba el 9.5 por ciento de las exportaciones.

Sin embargo,el proceso de instauración de la primera institución bancaria y el de la emisión monetaria fue difícil, en la medida que las personas interesadas en la formación de un Banco encontraron dificultades para cumplir con los requisitos financieros establecidos en las “contratas”, en gran medida por los plazos perentorios que eran bastante reducidos. No fue hasta el 18 de septiembre de 1867, durante la administración del presidente Francisco Dueñas, que el Jefe de Sección del Ministerio de Relaciones Exteriores, Jacinto Castellanos, en representación del gobierno, firmó con William Francis Kelly la primera “contrata” para la organización de un banco de emisión, depósito, descuento, préstamos y otras actividades financieras bancarias, este primer intento no prosperó.

El segundo intento por establecer un Banco tuvo lugar unos cuatro años y medio más tarde, el 24 de octubre de 1872, durante la administración del presidente Santiago González, cuando la Asamblea Nacional Constituyente autorizó al Ejecutivo a establecer un Banco Hipotecario Agrícola, el cual podría contar con accionistas salvadoreños y extranjeros, este decreto abrió las puertas a la participación extranjera, al estipular que el Banco podría ponerse “bajo la protección de cualquiera bandera extranjera”; por tanto, el gobierno nombró a los señores Santiago Delgado y Luis Ojeda para buscar inversionistas en Europa, principalmente Inglaterra, difícil misión, considerando que el requisito de capital era lograr “hasta cinco millones de pesos” cuando las exportaciones anuales sumaban algo menos de 4 millones de pesos y el ingreso tributario del gobierno estaba por debajo de un millón de pesos anuales. 

La preocupación y urgencia del gobierno por contar con un Banco en El Salvador eran evidentes, llegando a “garantizar a los accionistas un interés módico convencional, concediéndoles a la vez, todos los privilegios que juzgue conveniente”. El tendría la autorización para emitir billetes, los cuales serían “admitidos en las oficinas fiscales como dinero efectivo”. Además de garantizar utilidades, el gobierno se comprometió a emitir una Ley Hipotecaria, con la cual se buscaba facilitar las operaciones del banco y la concesión de créditos “sin los trámites que ordinariamente se exigen”, esto último corrobora la presión que se vivía por lograr nuevos mecanismos de crédito, especialmente para los agricultores, que se sentían agobiados por los prestamistas particulares. En 1872, las exportaciones de añil representaron el 71.8 por ciento, mientras que las de café ya constituían el 12.6 por ciento del total; sin embargo este segundo intento por crear un banco de emisión y el primero por establecer un banco hipotecario, también fue fallido.

 FUNDACIÓN DEL BANCO

Luego de múltiples intentos fracasados por establecer un Banco de crédito agrícola, el martes 18 de diciembre de 1934, la Asamblea Nacional Legislativa de la República de El Salvador aprobó el decreto extraordinario número 5 que contenía la Ley del Banco Hipotecario de El Salvador. En dicha ley se establecía la creación de un Banco de crédito inmobiliario, teniendo dos objetivos principales: el primero, era el de efectuar préstamos con garantía hipotecaria y el segundo, el de emitir sus propias obligaciones en forma de cédulas, certificados u otros títulos. Es importante mencionar que en 1934, las exportaciones de añil ya no tenían peso, con solo el 0.2% del total, mientras que las del café representaron el 95% del total exportado por el país.

Sesenta y ocho años después de aquel primer intento, el martes 29 de enero de 1935, a las 6:15 p.m., se funda el Banco Hipotecario de El Salvador, S.A., firmando la escritura de constitución de la sociedad en la ciudad de San Salvador, ante los oficios del abogado y notario Emeterio Oscar Salazar, la cual quedó inscrita en el Registro de Comercio que llevaba el juzgado primero de primera instancia de lo civil y de comercio, a las once horas de día 28 de febrero de 1935. El decreto extraordinario número 5 estableció que los accionistas del Banco Hipotecario deberían de ser la Asociación Cafetalera de El Salvador con un 40% de participación, la Asociación de Ganaderos de El Salvador con 20% y accionistas particulares con un 40%; estos últimos deberían ser al menos 12 personas, el capital social de fundación del Banco fue de 900,000 colones.
De acuerdo al artículo 41 de la escritura de constitución de la sociedad, la primera Junta Directiva quedó organizada así:

Presidente de la Junta Directiva

Don Héctor Herrera

Vicepresidente de la Junta Directiva

Dr. Francisco José Monterrey

1. Director Propietario

Don Walter Deininger

1. Director Suplente

Don Enrique Álvarez Drews

2. Director Propietario

Dr. Francisco José Monterrey

2. Director Suplente

Don Ricardo Sagrera Puig

3. Director Propietario

Don Emilio Herodier

3. Director Suplente

Dr. Max Patricio Brannon

4. Director Propietario

Don Mario Antonio Sol

4. Director Suplente

Don Arturo Bustamante


Esta Junta Directiva realizó su primera sesión el mismo día de la firma de escritura de constitución, a las 8.00 p.m. en el despacho del doctor Emeterio Oscar Salazar, habiendo  acordado en dicha junta, que mientras no se tenga local propio, en el local social de la Asociación Cafetalera de El Salvador, se iniciarían las operaciones del Banco.

El 24 de abril de ese mismo año, se acordó la primera emisión de títulos hipotecarios a 10 años plazo y al 6% de interés anual y el 31 de mayo, la Junta Directiva acordó otorgar el primer préstamo al señor Antonio López, por la cantidad de 2,000 colones, a un plazo de 3 años y al 6% de interés anual, con garantía hipotecaria, sobre un inmueble situado en el barrio San Jacinto y otro ubicado contiguo a la cervecería polar.